EDUCACIÓN EMOCIONAL

NO EXISTE LA EDUCACIÓN NO EMOCIONAL

Porque educar sin emociones es imposible

REFLEXIONES HACIA UNA NUEVA EDUCACIÓN EMOCIONAL

"No existe la educación No emocional", el término Educación Emocional es una redundancia en sí mismo ya que se ha demostrado que el ser humano, en condiciones normalizadas, no se puede comunicar si no es bajo un estado emocional concreto. Por ello, la educación siempre ha sido emocional, no puede ser de otra forma.

Lo que sí está cambiando es el paradigma desde el que se está enfocando la Nueva Educación o lo que se comienza a denominar "Educación Emocional". Partiendo de esta premisa, las emociones relacionadas con la pedagogía clásica se sustentan en un modelo patriarcal en el que el miedo, la homogeneización, la incomunicación y el autoritarismo, entre otras, eran y son la base de la relación entre el docente y el alumnado. En el nuevo modelo que empieza a emerger, esa base cambia y hablamos de respeto, escucha activa, empatía, acompañamiento, autorregulación, inclusividad, diversidad...

¿Los dos modelos son "Educación emocional"? sí, sólo que en el primero no existe una gestión de las mismas sino que la persona que ejerce la autoridad ordena y manda y en el segundo, se enseña a gestionar y a autorregular aquellos sentimientos y emociones que emergen en el día a día.

De hecho, si os invitara a hacer una retrospectiva sobre aquellos docentes o educadores que os han marcado de una forma positiva en vuestra vida, seguramente acertaría si me adelantase a vaticinar que detrás de estas personas significativas hay una mirada compasiva, una conversación oportuna, un acompañamiento cariñoso o unos límites bien puestos en el momento más necesario. Lo que ocurre que porcentualmente, estas personas eran una minoría casi anecdótica y residual del sistema educativo clásico.

De la misma forma que nos encontramos con profesionales formados bajo el aparente paraguas de la "Educación Emocional" y que la relación con sus alumnos es más cercana a los valores clásicos que a los que actualmente se proponen.

Con todo esto, ¿Qué es entonces eso de la Educación Emocional?

Desde mi enfoque, la educación emocional es "un nuevo paradigma educativo en el que se establece que para que el desarrollo cognitivo y el bienestar general del niño o la niña sea óptimo, hay que enseñar y promover la gestión de las emociones en el día a día. Además de atender el resto de aprendizajes necesarios para que puedan desenvolverse en el futuro como personas sanas y responsables".

Ahora llegamos a un punto fundamental. Si os preguntara ¿qué necesitáis saber como docentes para enseñar a multiplicar a vuestros alumnos?, la mayoría pensaríais en "saber multiplicar o conocer el mecanismo de la multiplicación". 

Ahora os hago el paralelismo con la Educación emocional, ¿qué necesitáis saber para enseñar a gestionar las emociones a vuestros alumnos? Y no sé si habéis resuelto el enigma pero la respuesta más sensata sería "saber gestionarlas nosotros primero". Pues esa es la clave que hay detrás de este término tan difundido y poco conocido. Para enseñar a gestionar las emociones y los sentimientos, primero tenemos que aprender a gestionarlas nosotros como docentes porque "de donde no hay, no sale nada". 

Ahora os preguntaréis que con la cantidad de información que hay en la red, ¿cómo no va a ser posible aprender a gestionar algo tan sencillo como la rabia, la alegría, la frustración, el asco, la ira...? En Internet encontraremos lo que yo defino como TECNOLOGÍA EMOCIONAL, un sinfín de herramientas para poner en pie, a través de actividades, los diferentes componentes emocionales. Así que podemos tener una batería magnífica de recursos descargados y no saber cómo usarlos o hacerlo de forma errónea.

Por todo ello, detrás de la Educación Emocional está el aprendizaje de la gestión de emociones de los propios docentes para que, sin tener que recurrir necesariamente a la tecnología emocional, nos salga "de forma natural" enseñar a nuestros alumnos y alumnas a gestionar una rabieta, una discusión con un compañero, el miedo a salir de excursión, la ansiedad ante los exámenes, la tristeza ante la pérdida de un compañero o una despedida, la alegría de encontrarse después del verano... Si estamos preparados, conocemos nuestras propias emociones y cómo gestionarlas, os aseguro que no necesitaréis buscar mucha información porque partiremos que "de donde hay, sí sale" y acompañaréis de forma natural y no con la angustia de no saber cómo resolver las situaciones del día a día.

Como aperitivo, para introduciros en este mundo maravilloso de la Educación Emocional, os dejo estas ideas sobre las que profundizaremos más adelante e invitaros a que hagáis la reflexión sobre cuáles son las dificultades con las que os soléis encontrar en la gestión de las emociones en vuestras aulas, centros o grupos de alumnos. Entre todos, seguro que encontramos coincidencias y podemos reflexionar conjuntamente.